El Protomedicato de Castilla
En la época en la que transcurre la novela, había organismos que vigilaban que las personas que ejercían la medicina estuvieran suficientemente preparadas y cumplieran ciertos requisitos básicos. Uno de estos organismos era el Real Tribunal del Protomedicato.
Vigilaba el ejercicio de las profesiones sanitarias y formaba a estos profesionales. Creado en España en el siglo XV, en el siglo XVI se extendió a las colonias, fundándose los protomedicatos de México y del Perú. Una de las cuestiones que vigilaba era que no ejercieran mujeres, principal inconveniente de Elena de Céspedes, ya que por conocimientos y experiencia no había problemas. Así lo cuenta la novela.
Pero sabía bien que el Protomedicato de Castilla, ante cuyos representantes debería comparecer, prohibía expresamente que las mujeres ejercieran tales dedicaciones, ni siquiera en sus grados más bajos. No había ningún caso ni antecedente que lo amparase, si llegaban a descubrir su sexo femenino. El castigo sería ejemplar. Aquel examen implicaba muy serios riesgos. Y se preguntó si su ambición no sería excesiva, arriesgando en un momento lo que tanto trabajo le había costado conseguir.